martes, 6 de octubre de 2009

Cinco de octubre, aniversario de vida, aniversario de llanto que abrió al aire los pulmones que no habían respirado

MCMLXXXI son las cifras de tu año. Año que trajo la vida, madrugada no dormida,
entre sombras despertando; luego, por ser que era vida, vida siguió regalando.

Cinco de octubre, no era el día del otro llanto... mas cada cinco octubre... es un solo aniversario...

Cinco de octubre... ese día... subsiste un poso dormido, agrio sabor regurgita, oscuro pozo olvidado. Asómome al brocal del pozo que no fue llanto... en el fondo de lo negro algo me sigue llamando...

Cinco de octubre... tu día... en el fondo la sonrisa... en el fondo... la he burlado.

VI de octubre... siguen los días pasando... Una mañana de octubre el sueño no me ha llevado, ni la dulce invitación a dejarse ir apagando.

“No me hagas daño”... y después... un despertar no esperado... arcadas, vuelta a la vida... la naúsea de la innombrable....

Desde entonces ese péndulo las horas va regalando... Horas tuyas que son tuyas, horas mías de prestado.

Tic-tac...
Late dentro el corazón... con latidos regalados.

lunes, 5 de octubre de 2009

Cuando los espejos son literalmente espejos, cuando el ovalo azul es una cartulina prendida en la esquina del marco de madera, cuando las palabras dicen lo que escriben, cuando no son una encriptada enredadera, cuando el laberinto es un jardín con setos bajos, cuando lo magnético es la brújula olvidada, cuando el camino se anda calle adentro, cuando dos extraños se tornan conocidos, cuando se apuesta alto sin nada que perderse, cuando se encuentra más de lo perdido, cuando los sueños nos tocan despertando, cuando despiertos soñamos sorprendidos, cuando la realidad supera cualquier sueño, cuando el sueño es un secreto compartido, cuando el deseo se siente sin rozarse, cuando el amor es más fuerte que el deseo, cuando unos labios nos hablan sin sonidos, cuando los cuerpos desnudos se acarician, cuando se cierran por fuera nuestros ojos, cuando creemos sin palabras que convenzan, cuando la espera dejó de ser frontera, cuando un rostro ilumina nuestros ojos, cuando se asoma a la cara esa sonrisa, cuando el espejo es el fondo de otros ojos, cuando lo escrito semeja desvarío... todo el silencio se llena de palabras sin ser preciso descifrar lo no escrito.