Porque lo leas o no leas, porque lo escriba o no lo escriba, porque calladas o no calladas, son las palabras las que han podido llegar a ti desde mi esquina. Porque en silencio sigo pensando, pensando pienso lo que dirías, cuando te hablo, cuando me callo, cuando me siento falta de ganas, cuando sin ganas voy por la vida. No es un poema, no es una carta, es lo que siento cuando me pongo a hablarte a solas de tantas cosas que no diría, de tantas cosas que te he contado sin que haya nadie que pueda oírlas, sin que a nadie pueda decirlas. Es lo que hace que cuando escribo se me desboque la lengua atada, la que callada nada diría. Cuando me callo es que no puedo decir ni a ti lo que me duele, lo que me ata, lo que me amarga, lo que me hace sentir tan mala, tan mal nacida. Nada de nada, nada ni nadie es el culpable de que mi boca, de que mis manos estén calladas, es el silencio de los cobardes, es la careta de cara muerta que se ha posado sobre mi cara, o es la careta de cara viva la que se cae cuando me asoma desde los ojos todo el abismo, toda la nada, toda la angustia de seguir viva.
Punto y aparte... no dije nada, soy una estúpida que no se entera de que está viva.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Siempre es bienvenida una opinión ajena, gracias por ayudarme a entenderme